Gracias a su representación inexacta en la película “Parque Jurásico” de 1993, el Dilophosaurus puede ser el dinosaurio más incomprendido que jamás haya existido. La quimera del tamaño de un perro en la película de Steven Spielberg, que escupía veneno y agitaba el cuello, surgió casi exclusivamente de su imaginación, y entonces, nació el dinosaurio que escupe veneno.

Dilophosaurus parque jurasico

La creación imaginaria más popular de toda la franquicia “Jurassic Park” tuvo lugar cuando ese bonito y curioso dilophosaurus lanzo veneno ardiente en toda la cara de Wayne Knight. No sólo no era venenoso el pequeño dilophosaurus, sino que tampoco hay evidencia concreta y convincente de que algún reptil de la era mesozoica haya utilizado veneno en su mecanismo ofensivo o defensivo. Hubo un poco de ruido con el dinosaurio con plumas Sinornithosaurus, pero resultó luego que lo que se creía eran los “sacos de veneno” de este dinosaurio, eran realmente dientes desplazados.

También es inexacto el aleteo de las cresta del cuello que los animadores de efectos especiales de Jurassic Park le otorgaron al dilophosaurus. No hay razón para creer que el dilophosaurus o cualquier otro dinosaurio carnívoro poseyera tal característica. Sin embargo, siempre hay espacio para la duda, ya que las crestas pudieron estar hechas de tejido blando, el cual prácticamente no se fosiliza y no dejaría registro alguno.

El rasgo más característico (real) del dilophosaurus son el par de crestas sobre su cráneo, cuya función es un misterio hasta el momento. Lo más probable es que estas crestas fueran una característica relacionada con la búsqueda de parejas (es decir, los machos con crestas prominentes eran más atractivos para las hembras durante la época de apareamiento, lo que ayudaba a propagar este rasgo) o como un método para identificar a miembros de la manada desde la distancia, asumiendo que el Dilophosaurus cazaba o viajaba en grupo o manada.

Dinosaurio venenoso

Entonces…

¿No existen los dinosaurios venenosos?

No hay evidencia concluyente de que ningún dinosaurio haya poseído saliva venenosa tampoco. En el año 2000, sin embargo, el paleontólogo mexicano Rubén A. Rodríguez de la Rosa, del Museo del Desierto de Saltillo. Descubrió un solo diente extraño de un dinosaurio carnívoro aún desconocido, que posee un surco muy parecido a los que se ven en los colmillos de las serpientes actuales.

Dicho esto, es bien sabido que el lagarto depredador más grande de la actualidad, el dragón de Komodo, lleva en su saliva una carga bacteriana potencialmente letal que se utiliza para envenenar a sus presas, aunque esto también está en duda luego de mas recientes estudios. No es sorprendente que varias personas hayan sugerido que algunos dinosaurios terópodos (carnívoros) pueden haber exhibido comportamientos similares, mordiendo a sus presas y dejando que el veneno haga el resto del trabajo.

Esto podría haber sido una táctica especialmente útil para depredadores del Jurásico como el Allosaurus, que muy probablemente atacó a presas mucho mas grandes que el: los gigantescos saurópodos de cuello largo. No obstante, es importante señalar que todo lo anterior siguen siendo solo especulaciones, el dinosaurio que escupe veneno, hasta ahora, es un mito del cine.